Bullying y cyberbullying: empezando a desenredar el ovillo en la escuela

Se ha hablado y escrito tanto en relación al bullying y al cyberbullying que corremos el riesgo de generalizar los términos y vaciarlos de contenido. No se trata de ver hostigamiento en todos los vínculos de niños y adolescentes pero tampoco de ignorar los signos y alertas que se nos pueden presentar en la tarea cotidiana.

Es por ello que ofrecemos a los docentes guías y sugerencias para poder detectar al inicio esta estructura.

Abordamos la problemática diferenciando tres acciones posibles y necesarias:

PREVENCIÓN

Medidas que se aplican antes de que el problema se presente

DETECCIÓN

Para reconocer los signos que identifican la situación

INTERVENCIÓN

Para solucionar un conflicto ya presente

El hostigamiento escolar se inicia en situaciones puntuales y casi imperceptibles para los padres y los docentes. Cuando se hace evidente, el hostigado ha sufrido ya por un tiempo prolongado el dolor y las consecuencias que trae aparejada esta situación.

Hay indicadores de que un chico puede estar atravesando por situaciones de bullying pero, en sí mismos, no constituyen un diagnóstico. Son signos de detección que deben ser investigados:


Indicadores de que un chico puede estar siendo hostigado

• Empieza a faltar a clase en forma continua

• Sale solo de la clase frecuentemente

• Le da vergüenza o se pone muy nervioso al intervenir en clase

• Sus compañeros se rien de él cuando participa

• Se aísla, prefiere trabajar solo

• Casi siempre llega con el tiempo justo y evita encontrarse con los compañeros

• Sale, frecuentemente, él primero de la clase

• Pide ir al baño en hora de clase habitualmente (no quiere ir en el recreo)

• No quiere ir a las clases de educación física

• No participa de salidas extraescolares

También hay ciertas características que nos podrían sugerir que un chico tenga conductas hostigadoras:

• Disfruta riéndose de sus compañeros cuando participan en clase

• Infringe habitualmente las reglas

• Se muestra rebelde, desafiante

• Busca ser el centro de atención (payaso, gracioso del grado)

• Evade responsabilidades

• Se muestra prepotente y poco reflexivo

• Impone su punto de vista y siempre quiere tener razón

• Se muestra dominante en las relaciones con sus iguales

• Se jacta de sus acciones

• Busca la complicidad de los demás y quiere que le festejen sus “gracias”

• No pide disculpas

Los antedichos, reitero, son signos necesarios pero no suficientes para diagnosticar la situación.

Cada intervención es única y debe ser pensada con cautela y respeto por todos los integrantes de la comunidad. Sin embargo, es importante tener en cuenta ciertos aspectos generales:

Pautas de actuación para los docentes

Si se confirma que un alumno está siendo víctima de hostigamiento:

• Hablar con el hostigado para determinar el grado de agresión

• Hablar con el agresor sin confrontar

• Comunicar la situación al gabinete, tutor-orientador-coordinador

• Decidir medidas disciplinarias

• Evaluar la conveniencia de tener una reunión con los padres (de ambos pero separados). Derivación. Plan de trabajo.

No es aconsejable hablar con hostigado y hostigador juntos. El bullying no es un conflicto, es un abuso. En un conflicto, ambos tienen que ceder. En un abuso, no.

Si confirmamos que en un grupo existe hostigamiento debemos actuar con rapidez y firmeza. Hay diferentes maneras de encarar la situación, diferentes técnicas de trabajo con los chicos y con los adultos. Pero es importante adoptar MEDIDAS DE URGENCIA con las cuales estén comprometidos todos los miembros de la comunidad educativa.

Medidas para proteger al alumno/a que ha sido agredido/a

Incremento de la vigilancia en los lugares donde se producen las agresiones.

Medidas disciplinarias para el agresor/es

Información a las familias

El tutor y/o equipo directivo realizará una entrevista individual con cada una de las familias del alumnado implicado garantizando la confidencialidad de la información.

Se informará a todo el personal de la escuela:

La diferencia entre cargadas ocasionales y hostigamiento.

La extensión del hostigamiento entre los alumnos.

Las partes y los mecanismos psicológicos implicadas en este tipo de abuso de poder.

Enseñemos a los chicos a evitar la mentalidad del camino fácil, con la que todo parece conseguirse de manera inmediata, mediante el castigo, el miedo y el uso de la fuerza.

Ocuparnos del bullying implica tener objetivos a largo plazo y trabajar permanentemente para alcanzarlos.

Por María Zysman – Libres de Bullying

Créditos Imagen: Nilufer Gadgieva. Stop Bullying! Fuente: Flickr.

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